El pederasta: delincuente y enfermo mental

El pederasta: delincuente y enfermo mental

El pederasta: delincuente y enfermo mental

Desde que ha empezado el mes de septiembre, y con ello, la ya famosa operación “Vuelta al cole”, junto con los habituales nervios y lloros en las entradas de los centros escolares, los libros nuevos y los gastos que conlleva un nuevo curso, se le suma este año la presencia de un pederasta amenazando el bienestar de nuestros hijos e hijas.

Es tal la alarma social generada por los medios de comunicación, que cualquier madre o padre se ha convertido en experto/a en la materia, hablándonos de la llamada “Operación Candy” o de “Depredadores Sexuales” sin ningún tipo de tapujos.

La inquietud que genera que un pederasta se encuentre cerca de nosotros, nos hace extremar la vigilancia, y más a sabiendas de las consecuencias que podría entrañar cualquier descuido. Los padres han alterado los hábitos, han acortado el tiempo de juego en los parques, los horarios son en horas más concurridas, y sobretodo, cualquier persona desconocida genera total desconfianza. Es más, cualquier medida tomada es poca.

Pues bien, esto nos puede pasar factura, ya que nos encontramos ante una situación de estrés, o psicológicamente hablando, de una reacción fisiológica del organismo ante una situación que se percibe como amenazante; a pesar de que se confunde con una patología, el estrés es una respuesta natural de nuestro organismo, pero que fuera de control, puede desencadenar en problemas graves en nuestra salud.

A veces el desconocimiento (desinformación), nos genera estas situaciones de estrés, pero como se cita habitualmente: Quien tiene la información, tiene el poder.

¿Qué es un delincuente sexual?

Ante todo se trata de un concepto popular (el que comete delitos sexuales), que es recogido por la legislación (delitos contra la libertad sexual), pero que en modo alguno recoge una categoría homogénea, ya que son muchos los tipos de delincuentes sexuales que existen.

Por otro lado, la buena noticia es que tienen tratamiento, encontrándonos dos estudios recientes que avalan esta conclusión, tales como el realizado por Hanson en el 2002 y Schumucker y Lösel en 2008. Pero dejando aparte estos estudios y por motivos éticos la castración quirúrgica, la estrategia más prometedora es de naturaleza psicológica, es la llamada  orientación cognitivo-conductual, que consiste en enseñar al sujeto a controlar sus impulsos desviados, a evitar situaciones de alto riesgo y a no emplear justificaciones para cometer delitos, es decir, enseñar nuevas formas de pensar (reestructuración cognitiva), de percibir e interpretar emociones, en sí, un re-aprendizaje.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), la pederastia no responde a una patología del cerebro, sino que entra dentro de los problemas que la psicología estudia y trata.

Con esta pequeña pincelada, no estamos diciendo que no tomemos medidas de prevención, sino que conozcamos a que nos enfrentamos, siempre teniendo presente, que tus peores miedos pueden acabar haciéndote daño a ti mismo y a los que te rodean.

 

 

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Comentarios (2)

  1. :

    Bon post molt interesant. Anim i a segir en blog

    • :

      Tot l’equip estem contentíssims! Tots els vostres comentaris i felicitacions ens fan molt feliços. Moltíssimes, moltíssimes gràcies a tot l’equip de “Clínica Parc Central”.

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