Altruismo, ¿Por qué ayudamos?

Altruismo, ¿Por qué ayudamos?

Diariamente escuchamos, vemos y leemos en los medios de comunicación como está afectando la crisis económica en la sociedad, y como los individuos estamos cambiando ciertos hábitos de conducta e intentamos colaborar en mayor medida con aquellas personas que están en una situación complicada, generando de este modo el altruismo, la cual se considera una conducta desinteresada y orientada a beneficiar y ayudar a los demás. Pero, ¿qué ha causado que seamos más empáticos?

¿POR QUÉ AYUDAMOS?

Hay evidencias acerca de cómo la conducta de ayuda viene motivada por gratificaciones como la satisfacción personal. El altruismo busca el beneficio de otros individuos, y esto parece ser que se produce por empatía entre los sentimientos de la otra persona y los propios.

La hipótesis del altruismo y la empatía postula que la empatía da origen al altruismo, y que esta es solo una razón por la cual ayudamos.

¿Cómo son las personas a las que ayudamos?

Aunque  todos nosotros tengamos la responsabilidad social de prestar nuestra ayuda a cualquier persona y crear un bien común como bien compartido por todos, existe cierta predisposición a colaborar con ciertos individuos más que con otros. Entre estos destacan aquellas personas que nos agradan o nos crean un sentimiento de confianza, las que sentimos como semejantes, a los hombres o mujeres que por situación personal pensamos que se lo merecen y por último, a los sujetos que por una situación ajena a ellos mismos necesitan de nuestra colaboración.

¿Qué nos lleva a ayudar a los demás?

Se ha observado que las personas que son reforzadas en una situación previa de ayuda son más proclives a prestar apoyo posteriormente, al mismo tiempo que la probabilidad de prestar ayuda aumenta si hay un modelo de aprendizaje altruista durante nuestra infancia.

El estado de ánimo influye y mucho en el acto de ayudar o no, pues las personas que están de buen humor tienden a socorrer más que aquellas que no lo están, por lo mismo que se ejerce el altruismo en mayor medida en aquellas situaciones en que la persona que pretende colaborar no tienen prisa, o por lo contrario pasará de largo.

La sociedad también ha puesto su granito de arena en el acto altruista, pues la responsabilidad social de cada uno de nosotros y la norma de reciprocidad hace que tendamos a ayudar a quienes nos ayudan y no dañar a quien no nos dañan.

Pero en esta conducta de ayuda también hay que destacar aquella que se lleva a cabo en momentos de emergencia.

Cuando una persona es testigo de una situación de emergencia, llevar a cabo una conducta de ayuda depende de una serie de decisiones. El contexto donde se produce un incidente influye en la interpretación que se hace del mismo. La decisión de intervenir en este tipo de situaciones viene determinada por la percepción de la persona, que se aprecie o no como una verdadera emergencia. La decisión de asumir la responsabilidad viene determinada por el número de testigos que haya presentes, es decir, a medida que aumentan los testigos, disminuye la percepción de responsabilidad (Difusión de la responsabilidad o efecto del espectador).

En cambio, ¿por qué hay personas que no quieren ayudar?

En muchas ocasiones nos llevamos las manos a la cabeza cuando descubrimos que se ha producido una agresión o situación violenta y nadie ha auxiliado a la víctima.

Esto es debido al “Modelo de los costos de la ayuda”, el cual indica que las situaciones de emergencia son excitantes y esta activación se percibe como desagradable, incitándonos a reducirla. Existen diferentes modos de hacerlo, entre los cuales destaco la intervención directa (ayudar a la víctima), interpretar que la situación no requiere ayuda o por el contrario, abandonar la escena e ignorar la situación.

Esta última puede llevarse a cabo cuando el individuo interpreta que los costes en la intervención están por encima de sus posibilidades (miedo al agresor, no saber cómo actuar…), dependiendo de cómo se perciban estos costes determinará la decisión real de ofrecer ayuda directa, indirecta o de no ayudar.

¿Hombres y mujeres se comportan igual en situaciones en las que hay que prestar ayuda?

La diferencia de géneros en el altruismo se caracteriza por las distintas manifestaciones de ayuda que ejercen, por un lado los hombres,  y por otro las mujeres.

Los hombres destacan por prestar ayuda de tipo técnico, al igual que son más propensos a ofrecer su colaboración al sexo contrario.

En cambio las mujeres desempeñan con más frecuencia profesiones dedicadas a la asistencia, al igual que detectan mejor las solicitudes de ayuda no verbal implícita,  de tipo emocional.

Por lo tanto,  hay que considerar que ayudar a los demás sin esperar recibir nada a cambio aporta muchos más beneficios de lo que creemos. Ejercer el altruismo aumenta nuestra felicidad, nuestro optimismo y la confianza depositada en nosotros mismos.

“Aquel que procura asegurar el bienestar ajeno, ya tiene asegurado el propio.

Kung FuTse, Confucio

19 septiembre, 2014 / Adultos / Tags: ,

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